jueves, 21 de agosto de 2008

CÓMO LOGRAR UN TRABAJO BIEN HECHO?

En tiempos de apuro es bueno recordar que el líder no enseña con palabras sino con actos. Cuando Juan XXIII anunció el 25 de enero de 1959 la intención de convocar un Concilio Ecuménico, la Iglesia aprovechó para hacer un recuento de sus errores y dejar atrás el Concilio de Trento, trató de realizar un acto reflejo sobre sí misma para conocerse mejor, para definirse mejor y disponer sus sentimientos y preceptos. Fruto de ello se dice que quien no ha leído la Biblia ni el Concilio Vaticano II, no se puede decir ilustrado, dos de las maravillas del hombre para la humanidad. Aprendamos cómo se hacen bien las cosas: por los temas de deliberación fueron consultados por un año el Colegio cardenalicio, el Episcopado de toda la Iglesia Católica, los dicasterios de la Curia romana, los Superiores generales de las Ordenes Religiosas, las Universidades católicas y las Facultades eclesiásticas. Decididos los puntos de estudio fueron creados 15 organismo encargadas de elaborar los esquemas doctrinales y disciplinarios que se enviarían a los obispos para su estudio. Con la mole inmensa de 70 esquemas se abre el Concilio (junto al sepulcro de San Pedro y bajo la protección de la Virgen Santísima) que dura los otoños consecutivos de 1962-1965, participaron 2.500 obispos de todas partes del mundo, entre obispos, peritos, auditores y observadores de otras confesiones cristianas asciende a 3.500 los participantes (“y el que los trabajos conciliares transcurrieran en presencia de los observadores y escuchándolos, fue una exigencia permanente muy sensible para tener en cuenta lo común cristiano, sin ocultar lo católico necesario”) Se celebraron en total 168 congregaciones generales y 10 sesiones públicas. Los moderadores no eran simples animadores de la Asamblea encargados de repartir el tiempo de las intervenciones; dirigían y coordinaban los debates, respetando siempre la libertad de los Padres conciliares. A la muerte de Juan XXIII le sucede Pablo VI quien clausura solemnemente el Concilio con la ayuda de Dios y aprueban 4 constituciones, 9 decretos y 3 declaraciones. Ya vamos a cumplir medio siglo de la obra maestra que los prelados y decanos nos legaron para reunificar a los cristianos y lograr la unidad de los hermanos separados al tiempo que la Iglesia se puso al día y se renovó. Termino diciendo que para llegar a ser obispo se requiere un largo camino de sacrificio y sabiduría. “La Excelencia proporciona el motivo para realizar un trabajo eficaz y para facilitar las tareas que involucra.”

martes, 5 de agosto de 2008

IN GOD WE TRUST

IN GOD WE TRUST!

La palabra Dios es un concepto teológico, filosófico y antropológico que hace referencia a la inmortalidad; en la tradición cristiana, más concretamente desde el siglo XII con Santo Tomás de Aquino, se asume que su existencia ha de demostrarse en el ámbito más allá de lo físico.
El vocablo confianza según Laurence Cornu constituye una hipótesis sobre la conducta futura del otro. Es una actitud que concierne el futuro, en la medida en que este futuro depende de la acción de un otro. Ese otro es la Alteridad o principio filosófico de "alternar" esto es cambiar mi perspectiva por la del "otro", en este caso Dios en quien creo; yo a través de esta interacción puedo conocer cosas de Dios que antes no había conocido.
Mientras que la expresión Dólar viene de Dahler, Daller variación ortográfica o fonética del alemán THALER o valle; en la Europa Central del siglo XV había una mina de plata de excelente calidad llamada Joaquín Thal de ahí su nombre para acuñar monedas. El dólar es el nombre de la moneda oficial de los Estados Unidos y de varios otros países incluido el nuestro. Es en 1956 que el Presidente Eisenhower firmó la resolución por la cuál el Congreso de los Estados Unidos adoptaría oficialmente la reseña In God We Trust ("En Dios confiamos"); inscripción de ingente importancia para un país que cree en Dios, el lugar más común donde puede verse el lema en la vida diaria es en su dinero aunque aparece también en la bandera de Florida y de Georgia desde el 2003. El lema fue inspirado por el presidente Lincoln en la segunda mitad del siglo XIX, dice el diario el País de España “30 años antes Alexis de Tocqueville ya se manifestaba asombrado por la intensa religiosidad que todo lo invade en aquellas tierras”.
Tan importante es su inscripción que la agencia EFE noticiaba el año pasado el escándalo porque un número indeterminado de monedas nuevas de un dólar, que llevan la imagen de George Washington, ha sido víctima de un olvido pues su expresión "In God We Trust" no ha sido impresa junto a los bordes. Estos errores han motivado que estas monedas ya se estén cotizando a más de 400 dólares en los sitios de subasta de Internet.
El lema del indicado dólar estadounidense (no me refiero al dinero) que es la moneda en circulación más extendida del mundo descansa en este principio bíblico de alteridad que me lleva a tener un mayor acercamiento, diálogo y entendimiento sobre Dios que me permite conocer y entender mejor a este mundo polarizado, embrutecido y “enloquecido” por el dinero. En la teoría estructural-funcionalista como correlato y contraste del poder, Dios me da confianza cuantitativa.
Para encontrar a Dios no necesitas dolarizarte sino aplicar su lema para una nueva convivencia humana, aplicar el mandamiento único de amar a tu prójimo como a ti mismo, comprenderlo, ponerse en su lugar, acercarse, ayudarlo, hacerse humano y encarnado ora en el diálogo político, en la democracia, en la actitud de aceptarnos como somos. Como recuerda John Gray, si bien constitucionalmente están separados (además ni la religión ni Dios figuran en la Constitución estadounidense), el fundamentalismo religioso tiene una influencia normativa en la política sin parangón en cualquier otro país avanzado. En la campaña electoral la religión, en lugar de desvanecerse o retirarse al ámbito privado, ha ocupado el núcleo de la política. Noboa implantaba sus manos haciendo sanaciones y Correa asistía humildemente a misa.